¿Por qué El Salvador?

El territorio salvadoreño posee uno de los materiales genéticos más antiguos de la región Centroamericana. El cacao de El Salvador tiene más de 3 mil años de historia. Es de las mejores y más antiguas semillas, un cacao fino de aroma que no está contaminado y forma parte de una de las mayores tradiciones en el país.

En El Salvador, se produce el cacao criollo o fino de aroma, considerado la variedad de mejor calidad en todo el mundo y que solo se produce en un 5% a nivel mundial. El país es uno de los países que produce una mínima cantidad de este porcentaje.

Como un cultivo perenne que puede durar hasta 70 años, el cacao representa un activo a largo plazo para los productores y una razón para quedarse en sus comunidades en lugar de migrar en busca de trabajo. Dado que uno de cada cinco salvadoreños/as ha emigrado a los Estados Unidos, el impacto potencial sobre la migración en el futuro es significativo.

Además, es importante conocer las cifras mundiales que pueden dar un marco de dónde puede posicionarse El Salvador si se vuelve productor de cacao fino y de aroma. Por ejemplo, el continente africano genera el 70% de la producción mundial de chocolate. La producción de cacao en el mundo ha crecido un 2.6% por año desde 2005, y en total hubo poco menos de 4 millones de toneladas métricas en 2013. Se proyecta que para 2020 puede haber un déficit de 1 millón de TM de cacao que el mundo no puede satisfacer. Esta es la oportunidad de mercado para El Salvador.

En el país, en la antigüedad, el crecimiento del cacao comenzó en el periodo de 1840 a 1890, esta pasó de 14,000 toneladas a 41,000 toneladas. Con el proyecto se estima que en estos 5 años se pueden producir 4,500 toneladas métricas, lo que puede contribuir a la sustitución de importaciones y posicionar al país en exportador neto y origen reconocido de cacao fino de aroma de alta calidad.

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